2 de septiembre de 2026
Autismo (TEA): señales de alerta, diagnóstico y mitos que debes conocer
Reconocer las señales de alerta del autismo marca una diferencia real en el desarrollo de un niño o una niña. El Trastorno del Espectro Autista (TEA) sigue rodeado de mitos que retrasan tanto la detección como el apoyo a las familias. En este artículo explicamos qué es el TEA, cómo identificar las…
¿Qué es el Trastorno del Espectro Autista (TEA)?
El TEA es un grupo heterogéneo de alteraciones del desarrollo que comparten dificultades en la interacción social, la comunicación y la conducta. Estas dificultades se distribuyen en un continuo, es decir, no todas las personas con TEA presentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Además, el autismo es una condición que evoluciona a lo largo de la vida, con avances y también retrocesos según el momento vital y los apoyos disponibles.
Al autismo se le ha llamado en ocasiones el "enigma" del desarrollo, porque relacionarnos con una persona con TEA puede generar cierta sensación de opacidad, y eso nos produce ansiedad. Esa opacidad es mutua: para las personas con TEA, nuestros propios estados mentales —creencias, deseos, emociones— tampoco resultan siempre accesibles. Podría decirse que unos y otros "funcionamos con sistemas operativos distintos": parecidos a primera vista, pero que necesitan una decodificación mutua para entenderse.
Señales de alerta del autismo por edad
Los primeros indicios de TEA suelen aparecer antes de los 12, aunque en España la edad media de diagnóstico sigue superando los 5 años. Cuanto antes se detecten las señales, antes se puede iniciar la atención temprana, clave para favorecer el desarrollo y el bienestar del niño o la niña y de toda la familia.
De 0 a 24 meses
- Escaso o nulo contacto ocular.
- Ausencia de balbuceo o de gestos comunicativos, como señalar o decir adiós con la mano, lo cual se interpretaría como señal hacia los 12 meses.
- Respuesta pobre o inexistente cuando se le llama por su nombre.
- Falta de anticipación cuando se le va a coger en brazos.
- Poco interés en juegos interactivos sencillos, como el "cucú-tras".
- Ausencia de palabras sueltas hacia los 18 meses.
De 2 a 6 años
- Ausencia de frases espontáneas de dos palabras hacia los 24 meses.
- Lenguaje empobrecido, repetitivo o con ecolalias (repetir palabras o frases sin intención comunicativa clara).
- Dificultad para la comunicación no verbal y para interpretar gestos o expresiones de otras personas.
- Tendencia al aislamiento y poco interés por jugar con otros niños.
- Imitación limitada y escasa reciprocidad social o emocional.
- Intereses muy restringidos o rutinas rígidas que generan malestar si se interrumpen.
Una señal nunca debe ignorarse
A cualquier edad, cuando contemplamos señales, como falta de lenguaje, aleteos, rigidez excesiva en las rutinas, hiper o hipo sensibilidad auditiva o a la temperatura y el dolor entre otras cosas, que nos inducen a sospechar, es motivo suficiente para consultar sin demora con un profesional, sin esperar a que "ya hablará con el tiempo" o dependiendo del síntoma esperar, porque siempre es mejor si existe realmente el síntoma tratarlo y si no es así descartarlo y rebajar de ese modo la ansiedad familiar sobre el tema.
¿Cómo se diagnostica el autismo?
En general la mayoría de padres empiezan por el pediatra ante las sospechas de TEA y es correcto, primero descartar algún tipo de afección médica, para si esto es así pasar a una evaluación que puede empezar por un test de cribado con M-CHAT-R, para si persiste la sospecha pasar a la evaluación con las pruebas de ADOS, que en el caso de los niños más pequeños precisarían de la aplicación del Modulo T de esta prueba y de la administración a los padres o personas responsables de los niños de la entrevista semiestructurada ADIR.
Un diagnóstico temprano no es una etiqueta cerrada, sino un punto de partida para identificar fortalezas, dificultades y los apoyos concretos que cada niño o niña necesita, y para empezar cuanto antes la intervención.
Todas estas pruebas las podemos realizar en esta consulta ya que poseemos la certificación para la administración de las mismas, así como los materiales necesarios para su realización.
Mitos sobre el autismo que conviene desmontar
Hay creencias muy asentadas en la sociedad sobre el TEA que, pese a estar muy extendidas, no son ciertas.
"Las personas con TEA no se comunican” En realidad sí se comunican, aunque en muchos casos no sea de forma verbal ni con una intención comunicativa explícita.
"El TEA es solo cosa de la infancia". No es una "foto fija": el autismo es un trastorno crónico que no desaparece, pero que se transforma a lo largo de la vida. Con intervención y apoyos adecuados, muchas personas desarrollan sus habilidades sociales, comunicativas y de autonomía en distintas etapas.
"Los niños con TEA son así porque sus padres no los quieren lo suficiente". Nada más lejos de la realidad. El origen del autismo es biológico y se sitúa mucho antes del nacimiento; no se puede prevenir y en ningún caso es responsabilidad de los padres.
"Tienen un talento fuera de lo común". Algunas personas con TEA desarrollan habilidades destacadas ligadas a un interés muy específico, pero no ocurre en todos los casos ni de forma uniforme.
"El autismo es una enfermedad". Es una condición del neurodesarrollo, no una enfermedad con síntomas patológicos en sentido estricto, aunque sí es frecuente que a lo largo de la vida aparezcan otras comorbilidades asociadas.
"Los TEA no tienen sentimientos ni quieren a su familia". Todo lo contrario: sienten, y a menudo de forma muy intensa —alegría, miedo, dolor, cariño—. La diferencia está en cómo identifican y expresan esas emociones, no en si las sienten. Tienen las mismas necesidades de afecto y apoyo familiar que cualquier otro niño, aunque a veces les cueste más expresarlo.
"Si tienes un hijo con TEA, los demás también lo tendrán". No es necesariamente así: es habitual encontrar familias numerosas en las que solo uno de los hijos presenta el trastorno.
"Se da más en unas clases sociales que en otras". El TEA aparece por igual en todos los grupos culturales y sociales, sin distinción de nivel socioeconómico.
"Lo causan las vacunas, la alimentación o los metales pesados". Estas teorías carecen de aval científico y han sido ampliamente rebatidas por la evidencia disponible.
Cada niño o niña con TEA tiene una personalidad única, y cuanto antes se conozcan sus puntos fuertes y débiles, antes se podrán poner en marcha las acciones específicas que favorezcan su desarrollo y su integración socioemocional.
¿Cuándo consultar con un profesional?
Si reconoces alguna de estas señales de alerta en tu hijo o hija, o simplemente tienes dudas sobre su desarrollo, no esperes: una valoración profesional temprana nunca sobra, aunque finalmente no haya TEA. Desde mi consulta de psicología puedo ayudarte a valorar estas señales y a acompañaros en todo el proceso.
